27 de junio de 2011

Precipicios.

Hubo un día que parecía que todo iba a ir bien. Y luego vino otro día en que todo empezó a tambalearse. Puede ser que haya dejado de creer en ello, en aquello que "supuestamente" tenemos. Y lo he hecho, porque igual me he autoconvencido que todo tiene que ir bien, y eso aunque no lo creas, es lo peor que podemos hacer las personas. Porque incluye el miedo a fracasar, a querer algo y no conseguirlo, a intentar cambiar las cosas y forzarlo. A enfadarnos con nosotros mismos si eso no resulta y maldecirnos una y dos veces diciendo "te lo dije". Tal vez, es que un día me prometí que si (le) (te) encontraba iba a cumplir todos aquellos deseos que he leído en todos los libros y que si lloraba, sería de felicidad. 
Mi madre dice que es cuestión de confianza. Y puede ser, que eso sea lo que mejor me sale; confiar en ti. Lo peor es que querría que me dijeras del uno al diez lo que te gusto, que me preguntes que tal me ha ido en el médico o si siguen doliendóme los pulmones. Querría el mensaje de buenos días que unos meses a trás recibía o el de "pienso en ti"o algo más que un guapa. Que un día me miraras a los ojos y pudiera ver lo mucho que te importo o no, lo que sea. Que cogerse de la mano no es un indicativo de quiero estar contigo, y que hay muchas clases de besos y que el sexo al fin y al cabo, es sólo eso. No puedo pedirte que me quieras, ni siquiera quiero pedirte que hagas todo lo que acabo de escribir(me), esto tiene que salir de ti, tienes que ser tú. A veces odio querer de esta forma irremediable todo esto. Odio ser yo la que parece que hace algo por nosotros, tal vez, sólo soy una egoísta más...
Que aún sigo queriendo verte bailar en la pista, pasar un fin de semana en la playa, ver amaneceres y cielos estrellados, cenas románticas con velas y que me cantes flojito en el oído...
Puede que deba empezar a plantearme ser un poco más positiva y pensar que todo esto si puede ir bien, que los convencionalismos están hechos para otro tipo de personas. 

música aquí

1 comentario:

  1. Pásate, si aún me recuerdas.
    Y si no me conoces, puedes leer o comentar. U olvidar lo que acabo de escribir.

    http://violetcarsons.blogspot.com/

    "—No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
    Me encogí de hombros. —Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
    —¿Es eso también de tu amigo Carax?
    —No, eso me lo acabo de inventar para impresionarte.
    —¿Y cómo me ves tú a mí?
    —Como un misterio.
    —Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
    —No es un cumplido. Es una amenaza.
    —¿Y eso?
    —Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden.
    —A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
    —A lo mejor me sorprendo. Y tú también."

    La Sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón.

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