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10 de abril de 2013

Un hombre solo

Hay un hombre en el edificio de delante. Tiene la luz abierta y se ha quedado perpetuo mirando a la nada, puede que a la belleza que nos regala el patio que compartimos. Ahora me ha mirado, o eso ha parecido, seguro que puede ver la tristeza que se esconde en mis ojos, las lágrimas apunto de caer, el rubor de mis mejillas y la soledad que me habita. Lo que no sabe, es lo que escondo, unas ganas fuertes como su mirada de salir corriendo y dejarlo todo. Huir. Cambiarme el peinado, teñirme de pelirroja, coger lo más importante y no despedirme de nadie. No sirve de nada despedirse, sólo enlentece el período del adiós. Sólo sirve para tener que dar explicaciones y no quiero dar explicaciones. Tampoco sirve de nada, a veces, dar tu opinión. Así que mejor no la pongo. Hay plaza para alguien más, quien quiera venir que coja su valentía y la meta en el mismo saco que he creado yo. 
Ahora, ha cerrado la luz. La habitación se ha reducido a la oscuridad, a la misma, que lleva sumida mi alma desde hace unos días, a un duro letargo del que no la dejo salir. Ha caído la rabia sobre mi, y no quiero que me abandone, le he hecho un hueco en mi corazón y de momento parece que está calentita. A veces, debo pagar el precio de que se apodere un poco de mi cabeza, también. Sobretodo, algunos atardeceres. 
Parece que el señor no va a volver, ha bajado la persiana de la oficina. Es tarde para trabajar supongo. Lo sabría, si lo hiciese. Supongo, que es algo que pasará en un futuro, no se si próximo o qué. Tal vez, debería apagar yo también la luz y sumergirme en el mundo de mi habitación. 

3 de febrero de 2013

Nos quisimos tanto que nos enamoramos


A veces me alejo de ti porque quiero. 
Porque quiero volver a revivir el principio de todo, porque me gusta castigarme con eso una y otra vez. Me gusta recordar lo que era antes de tenerte, lo que escribía antes de que aparecieses, lo que creía que sería el amor, lo que creía que sería yo. Vuelvo al olor de los besos prohibidos, a los rincones que creí que se podían descubrir, a las noches en silencio, a los vasos vacíos, a las copas de vino y a las noches de alcohol. A los besos que no tienen nombre, a las manos que se deslizan por la ropa, la ropa que cae a tus rodillas, al suelo. A tu cama pequeña, a esa ventana que no tiene dueño, sólo historias grabadas en madera. A las películas de amor antes de irme a dormir, a las noches en el sofá imaginándote, imaginando como rozas mi mano debajo de la manta, como me tocas el cuello y te acurrucas a mi lado. Devorándote en los libros, perfilando tu silueta desnuda a contraluz, observándote desde el baño. Sintiendo que eres para mi, que no te esfumarás al cerrar los ojos, que no dirás que ahora debes irte, que te están esperando, que te está esperando. 
A veces me alejo porque quiero seguir explorando, quiero sentir el placer de reconocerte entre la gente, de amarte desde otra parte, desde la distancia, como cuando mirábamos la televisión separados pero sabíamos exactamente lo que pasaba. Como cuando nos llamábamos echándonos de menos. Cuando estábamos solos y vacíos, cuando necesitábamos vernos y hablar y mirarnos fijamente y que mi mundo se tambalease ante tu mirada de ojos verdes, que pasáramos vergüenza. Que quisiéramos salir corriendo hacia dos direcciones diferentes pero al mismo tiempo cogernos de la mano y lanzarnos al vacío. Al vacío de amor. Al de los abrazos de oso polar.

A veces, me quedo junto a ti porque te quiero. Y quiero verte bailar en la pista. Que aún me debes un guateque en la piscina o donde sea. Que aún me debes una noche imaginando ser dos desconocidos en la barra de un bar, con una cerveza en la mano y muchas ganas de que me saquen a bailar. De que me des la mano e invitarte a subir a casa, tres pisos por las escaleras y luego encontrarnos desnudos en medio del salón. Silencio. Voy a bajar el telón. 

12 de octubre de 2012

Declaració de principis

"Inexplicable calma la que em transmets..." Canta la Beth en una de les seves cançons. De fet, és la que  sona just quan obres el blog. L'altre. En el què tants cops t'he escrit. I en el què tants cops penso continuar escribint sobre tu. 

No sé, com afrontar lo d'ahir. No sé, que ens depararà el futur. Però he confiat en tu. He optat per això i vull continuar fent-ho. Vull que estiguis al meu costat i em donis suport. Vull mirar-te als ulls i veure que estàs amb mi, que som forts i valents. Que les adversitats ens acosten i ens uneixen. 
Saps el que em fa feliç i el que no puc suportar. T'he parlat tants cops de l'amor i la fidelitat que crec que ja podria definir-la al diccionari, si calgués. No vull, que la por d'ara es transformi en desconfiança. No vull que el nostre adéu, vingui envoltat per aquest desafortunat esdeveniment d'ara. 

No sé, quan s'està preparat per deixar marxar a algú. Suposo que mai, sobretot si te l'has estimat amb tot el teu cor. Però sé, que ara no és el moment. El temps dirà quan hagi de ser. El temps ho esborra tot. No vull despertar-me demà i veure que una tonteria o un acte mal pensat en el seu moment, faci que no et despertis al meu costat. No vull que l'angoixa i l'impotència d'avui i potser la d'aquests dies que vindran ens mossegui  i es quedi a viure amb nosaltres. Sé que m'entens i tu tampoc vols. Sé que lluitaràs per mi. Si més no, vull que m'ho demostris. No de la manera que jo vull, sinó de la manera que et surti. Que estirem els dos d'aquesta corda anomenada futur. Que no pensem, en l'entorn, encara que sigui part de la nostra vida. Que pensem en nosaltres. I si ho fem, això no aconseguirà separar-nos. 

Que més que paraules, el que compten són els fets. I estic convençuda, que si tot és com ara; ens salvarem.

24 de diciembre de 2011

Reflexiones dentro de esta navidad...

¿Sabes una cosa?
Ahora que sé que te quiero y que estás aquí, sigue apareciendo el miedo en mi. 
Pero ahora es un miedo diferente.
Ahora es un miedo al olvido. A la soledad. 
Ahora es un miedo a echar de menos profundamente. 
No se, supongo que pienso que si yo te echo (bastante) de menos, es como si tú también estuvieses obligado a hacerlo y a decirmelo. ¡Vaya estupidez!
Pero lo siento así, así de claro como que miro el móvil con demasiada frecuencia o me obligo a pensar en otras cosas o a entretenerme. No sé, puede que sea demasiado exigente con esto. Puede que tenga a miedo a pensarte y desearte a solas como he hecho durante demasiado tiempo. A que cuando vuelvas veas en mi todo el tiempo que he perdido echándote de menos. Siento miedo a comparar. A que tu prefieras quedarte a volver.
Miedo a que prefieras desearme a tenerme. A pedirte con buena intención que vuelvas pronto. Que yo también quiero pasar los días de Navidad contigo. 
Quiero que al menos uno de los dos, aquí se sienta libre. 

27 de junio de 2011

Precipicios.

Hubo un día que parecía que todo iba a ir bien. Y luego vino otro día en que todo empezó a tambalearse. Puede ser que haya dejado de creer en ello, en aquello que "supuestamente" tenemos. Y lo he hecho, porque igual me he autoconvencido que todo tiene que ir bien, y eso aunque no lo creas, es lo peor que podemos hacer las personas. Porque incluye el miedo a fracasar, a querer algo y no conseguirlo, a intentar cambiar las cosas y forzarlo. A enfadarnos con nosotros mismos si eso no resulta y maldecirnos una y dos veces diciendo "te lo dije". Tal vez, es que un día me prometí que si (le) (te) encontraba iba a cumplir todos aquellos deseos que he leído en todos los libros y que si lloraba, sería de felicidad. 
Mi madre dice que es cuestión de confianza. Y puede ser, que eso sea lo que mejor me sale; confiar en ti. Lo peor es que querría que me dijeras del uno al diez lo que te gusto, que me preguntes que tal me ha ido en el médico o si siguen doliendóme los pulmones. Querría el mensaje de buenos días que unos meses a trás recibía o el de "pienso en ti"o algo más que un guapa. Que un día me miraras a los ojos y pudiera ver lo mucho que te importo o no, lo que sea. Que cogerse de la mano no es un indicativo de quiero estar contigo, y que hay muchas clases de besos y que el sexo al fin y al cabo, es sólo eso. No puedo pedirte que me quieras, ni siquiera quiero pedirte que hagas todo lo que acabo de escribir(me), esto tiene que salir de ti, tienes que ser tú. A veces odio querer de esta forma irremediable todo esto. Odio ser yo la que parece que hace algo por nosotros, tal vez, sólo soy una egoísta más...
Que aún sigo queriendo verte bailar en la pista, pasar un fin de semana en la playa, ver amaneceres y cielos estrellados, cenas románticas con velas y que me cantes flojito en el oído...
Puede que deba empezar a plantearme ser un poco más positiva y pensar que todo esto si puede ir bien, que los convencionalismos están hechos para otro tipo de personas. 

música aquí

14 de enero de 2009

Por la noche*

A veces cuando me siento sola o distraída, o simplemente cuando no tengo ganas de hacer nada en concreto, como por ejemplo estudiar; aprovecho y me siento delante del ordenador para escribir cosas, más bien, lo podríamos definir como sentimientos ajenos o tonterías. (como ahora). Me imagino que sería de mi, si hubiera escogido una dirección diferente a mi vida, si por ejemplo hubiera escogido irme de Erasmus a cualquier país europeo o de Mobilidad y ahora estar escribiendo des de Chile o New Jersey, supongo que sería todo tan diferente que no soy capaz ni siquiera de imaginarmelo.
Luego me imagino, que salgo con aquel ACTOR (con mayúsculas) que tanto me gusta que salía hace un tiempo en una serie que echaban por Cuatro. Nos imagino a los dos, con los problemas típicos de pareja, en una relación inventada de amor-odio(de las que a mi tanto me gustan, pero en las películas solo), con una 3a persona por el medio y toda esa trama liada, sólo para hacerme sufrir y después declararme su amor incondicional- secreto: pero esto no solo me lo imagino con aquel ACTOR, sino con alguno que otro, jeje-.


En realidad, en eso se basan los sueños en soñar cosas, algunas veces se tienen sueños alcanzables de cosas más cercanas. Pero como soñar es gratis, ¿por qué, no? también se puede pedir lo imposible...A veces, cuando realmente estamos cerca de conseguir algo o de hacer algo que queríamos hacer des de hacía tiempo, entonces nos pasa el instante por delante y no somos capaces de atraparlo. Y ahí es cuando realmente fallamos. A veces, con soñarlo o imaginarlo no basta. A veces, hay que oírlo. Como el amor, o eso dicen en alguna película. Igual es que a veces, estamos tan perdidos...

Aunque, no se igual esto también me lo estoy inventando ahora, ahora que es hora de irse a dormir y dar rienda suelta a los sueños...


-Corre, apaga la luz.